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Ricky Martin Intimo
En la intimidad de su suite, Ricky nos habla de su ausencia, de
su poder de seducción y de la misión que pone en peligro su vida
Con un nuevo look más grunge, sexy y poderosamente hipnótico,
así nos encontramos a Ricky Martin en su lujosa suite del Ritz-Carlton
de South Beach. Ricky hizo escala en Miami para presentarnos su
nuevo disco: Life.
—¡Tanto tiempo! ¿Dónde estuviste durante los últimos tres años?
—¡Trabajando! Nunca le había dedicado tanto tiempo a un disco.
Estábamos acostumbrados a sacar un disco en seis meses y antes a
mí me funcionó. Pero no quiero trabajar como antes... El
escenario es una inyección de adrenalina y todo, ¡pero pasó! En
algún momento me cansé. Fue algo progresivo hasta que llegó el
momento en que durante un concierto me dije: ‘Ay, estoy
aburrido’. Y pasó otro concierto y dije: ‘Wow. Ya van dos
conciertos en los que he estado aburrido’. La música seguía
igual de energética, pero se convirtió todo en una rutina. Pensé
que si seguía trabajando así, tarde o temprano todo lo que hice
en los últimos 13 ó 14 años se iba a arruinar y se iba a ir a la
basura. Había que parar ahora. Me urgía analizar esto bien.
—¿Cómo te cambió esta ausencia?
—Ahora me dedico a vivir el presente, ¿qué haré luego? No sé.
Más que nunca estoy viviendo el hoy, porque mañana no existe. La
incertidumbre me provoca un poco de ansiedad. Quiero seguir
grabando música, que es lo que me motiva, pero quiero hacer las
cosas bien y presentar un disco cuando esté satisfecho.
—Durante este tiempo, ¿descubriste al Ricky ‘casero’?
—¡Sí, y te digo que es un tipo muy relax! Pero más que a lo
doméstico me dediqué a los negocios. Hoy en día donde solamente
puedes dejar tu dinero que sea palpable es en la inversión en
propiedades.
—¿Cuántas casas has coleccionado?
—Tengo en Miami, Los Angeles, New York y Puerto Rico, y quiero
comprar un apartamento en Londres. Estoy cansado de los hoteles.
Creo que es parte de una búsqueda constante de estabilidad.
—¿Y descubriste algún talento ‘doméstico’?
—¡De hambre no me muero! Yo siempre me las invento. Desde los 17
años me fijaba en lo que cocinaba mi mamá.
—¿Y cuál es tu especialidad?
—Soy bueno con las pastas y preparo las alcapurrias ¡de cero! Yo
hago la masa, condimento la carne y busco la hoja de plátano.
—¿A qué te dedicas durante tus ratos libres?
—A ver mucha televisión. Creo que es mi mejor reality check:
encender el televisor y ver la barbaridad, la ridiculez que
existe en información televisiva y decir: ‘Esas son las cosas
que uno nunca debe hacer’ o ‘comportarme de esa manera es algo
que uno nunca debe hacer’.
—Te vimos con la reina Noor de Jordania y hasta te dirigiste a
las Naciones Unidas.
—Es que hay mucha injusticia con los niños y si no empezamos con
los niños, ¡imagínate lo que será del futuro! Cuando uno se
entera de que hay más de 2 millones de niños obligados a
prostituirse anualmente... Hay niños que entran a la
pornografía. Nos parece algo irreal, pero la verdad es que es
muy real. Es una industria que genera más de 10.000 millones de
dólares al año y que es crimen organizado. Mucha gente me dice:
‘Oye, es crimen organizado, ¿no tienes miedo que tomen
represalias?’. Bueno, si algo me pasa, saben que fue el crimen
organizado, así de fácil. Pero mi vida no se basa en el miedo.
—¿Cómo reaccionan los líderes de estos países ante ti?
—De maravilla, porque yo no los dejo hablar. Les digo: ‘Señores,
estoy aquí porque está pasando esto, esto y esto en su país y
necesitamos hacer algo al respecto. Inclusive, si es necesario,
enmendar su constitución’. Es difícil, pero cuando crees en
algo, nada te detiene. Tengo planes para hacer obras en
distintos países. Empecé en Tailandia, pero nunca dejé de
trabajar en Puerto Rico y quiero hacerlas en Latinoamérica.
—Habrá que clonarte...
—Bueno... a veces tengo mis días de enojo y de mal genio. Los
que me conocen saben que no se me pueden acercar.
—Pero se te pasa rápido.
—Claro, no me aferro al coraje, eso sería demente. Si hoy vivo
amargado, imagínate todo lo que viene por delante. Seré un nudo
andante y no quiero que sea así.
—Sabemos que te apasiona la causa de los niños. ¿Piensas adoptar
un niño algún día?
—Adoptar viene después de ser papá. Me gustaría tener un
‘Rickytín’ y si me hubieras preguntado eso hace dos años, te
hubiera dicho: ‘Estamos en eso’. Creo que este pecho tiene mucho
amor para los míos y para los que están allá afuera y algún día
serán míos.
—¿Cambió en algo tu percepción del amor tras romper con Rebecca
de Alba después de tantos años?
—No cambió. Mi percepción hacia el amor es la misma desde que
tengo 15 años. Sigo teniendo fe en el amor y soy un romántico
empedernido. Yo creo que es genético. Por más pacífica que haya
sido la relación o más turbulenta, no importa. Cuando empiezo
una relación sigo siendo el mismo. Pero estoy solo en este
momento y creo que me gusta estar solo. No sé si es que tengo
que trabajar con mi siquis lo que es la formalidad de una
relación...
—¿Crees que el matrimonio no es para ti?
—Creo que firmar el papelito, no. ¡Es que me lleno de
contradicciones! Cuando estoy en una relación estable me gusta,
pero cuando estoy solo, me gusta estar solo. Así que dependiendo
de dónde esté la luna. Me gusta que jueguen con mi mente, me
gusta sentirme en el borde de que cuando yo creo que todo va
bien, de momento, me dan un shock. No es que me guste el drama.
Enseguida que hay drama, yo salgo corriendo. Es la picardía
constante y armar todo un ‘jueguito’ de seducción.
—¿Lo dices porque te gusta jugar con la mente de tu pareja?
—¡Sí, totalmente!
—¿Cómo te imaginas a Ricky ‘viejito’?
—Yo voy a estar en Puerto Rico en mi hamaca, mirando el mar y el
amanecer, escuchando el coquí, recibiendo visitas, viendo los
nietos crecer. Estoy haciendo lo posible para que todo lo que
haga el día de hoy me lleve a eso. Pero, ¡ojo!, yo quiero ser un
viejito bien cool, no quiero ser un viejito cascarrabias.
El disco Life, que estrena durante este mes de octubre, ha sido
labor de varios años y la cosecha de sus viajes por Brasil, el
Caribe, Miami, El Cairo y Los Angeles. Life marca una nueva
etapa. Es más edgy, más urbano, en él se desata un erotismo más
subido de tono gracias a la mezcla del rap con elementos árabes
y de la India. Entre los temas de Life encuentras colaboraciones
de Ricky con artistas como Fat Joe, Soraya y hasta el intérprete
de regaetton, Daddy Yankee.
Pero... ¿regaetton en un disco de Ricky Martin? ¡Así es!, y a
Ricky le apasiona tanto el tema, que nos quitó la grabadora de
las manos para defender el género.
—El regaetton es un género que me encanta y está aquí para
quedarse por la espontaneidad, inclusive la poesía de sus
letras. No solamente Federico García Lorca pudo escribir poesía.
Sus artistas hablan, de una forma espontánea, sobre unas
realidades que son parte de nuestra sociedad global. No soy
purista y nunca lo seré, no quiero serlo. Cuando tú escuchas un
ritmo parecido al regaetton con toques de la India o con
influencias árabes, ¡ahí es donde está el éxito!
fuente: esmas.com
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